Revista Salud y vida - Julio 2002
También es posible su corrección.
El tratamiento podológico de la uña encarnada
Una de las causas más frecuentes de la patología ungueal dolorosa es la deformación de la lámina ungueal. La que más se ve consiste en que sus bordes laterales se curvan hacia abajo, apoyándose en uno o en ambos canales, muchas veces evolucionando en uña encarnada.
Este apoyo puede ser de dos formas en intensidad:
a)
En forma suave, repetida, pero prolongada en el tiempo;
b)
Abrupta, insidiosa, instantánea y de considerable intensidad.
En la primera la consecuencia es la formación de un callo pequeño en el canal ungueal, pero que produce mucho dolor cuando se apoya el dedo en el suelo, porque el borde ungueal que lo formó se apoya sobre él.
En la segunda situación, por el traumatismo violento y el borde filoso de la uña, se produce una herida en el canal donde el borde ungueal se apoyaba, pero ahora, el trozo de uña que produjo la herida queda dentro de ella como un cuerpo extraño(espícula), no dejando así que la herida se cierre, y quedando expuesta a la rica flora bacteriana que posee el zapato(prenda que nunca higienizamos) sobreviviendo una infección de diferente severidad según las defensas del paciente(arteriticos, diabético, etc.) Este proceso infeccioso que comúnmente se conoce como "uña encarnada", no se curará por más antibióticos locales o sistémicos que se le administren al paciente, sin antes resecar la espícula ungueal de la herida.
Este procedimiento de extracción de la espícula lo puede realizar perfectamente el podólogo sin lesionar los tejidos vivos, solamente cortará el borde de la lámina críptica y la retirará de la herida dejando lugar a que se cure ésta con el tratamiento antiinfeccioso que corresponda.
Si bien el proceso agudo se logró solucionar, no así la deformación de la uña que fue la causa que determinó la evolución de los procesos descriptos, por lo cual al tiempo que la uña crezca, se volverá a repetir las condiciones iniciales y recidivará la afección.
Frente a estas recidivas la medicina ofrece la solución definitiva mediante un tratamiento quirúrgico cruento; la hemimatricectomía(resección de la mitad de la matriz de la uña); del sector morfrológicamente alterado con destrucción por legrado del resto de la matriz que pudiera haber quedado sin destruir.
Si bien este procedimiento cura definitivamente la uña encarnada, deja una mutilación antiestética de la uña, indeseada por los pacientes femeninos que usualmente lucen sus uñas podales en la temporada estival.
Tratamiento incruento de la lámina ungueal.
En podología médica se plantea, conociendo las causas que modifican la curvatura de la uña, buscar algún método no cruento que logrará restablecer su forma normal o compatible con un estado de salud. Del estudio realizado se llegó a la conclusión de una verdad exiomática: "La lámina ungueal es maleable a las fuerzas circundantes que actúan sobre ella, modificando su forma", Esto se comprueba al observar la forma que toman las uñas cuando los dedos laterales se apoyan sobre ellas, o cuando una puntera angosta del calzado, usado prolongadamente, comprime lateralmente los dedos y curva las uñas en forma de teja, apoyándose los bordes en los canales.
Frente a esta propiedad de maleabilidad de la uña, si colocáramos fuerzas sobre ella, en un sentido contrario a la deformación experimentada, y la mantuviéramos un tiempo convenientemente prolongada(días), conseguiríamos la corrección de la misma. Esta supuesta formulación llevada a la práctica logra la corrección de la misma por las causas anteriormente expuestas.
De aquí los diferentes métodos propuestos para lograr la corrección de las uñas, basándose en esta propiedad de maleabilidad que poseen. El tratamiento se realiza mediante dos o más pequeñas piezas(correctores ungueales), que se pegan a la superficie ungueal, en lugares diferentes previamente determinados, y entre ellas se ajustan unas bandas pequeñas de látex que por su fuerza elástica traccionan sobre ellas y determinan el movimiento de la lámina donde están fijadas, logrando así la corrección que se había concebido. Estas pequeñas piezas que se pegan sobre la uña, igual que la tracción que se ejercen sobre ellas, es completamente indolora, solamente a veces puede sentirse la sensación de tensión ejercida por la banda elástica, en el momento de tensarla, pero luego desaparece, manteniéndose insensible durante todo el tratamiento.
El tiempo que dura el tratamiento es corto, se comienza a ver el movimiento de la uña ya a la semana de colocados los correctores, siguiéndose los controles semanalmente, luego quincenalmente hasta finalizar. El promedio que dura el tratamiento hasta el alta es de dos a cuatro meses.
De esta manera con un tratamiento puramente podológico e incruento se logra restablecer una relación ónico-dactilar correcta, sin predisposición a sufrir nuevas recidivas. Claro está que si no se cuidan los factores que anteriormente determinaron la deformación de la lámina ungueal, con ser la altura del taco del calzado, la estrechez de su puntera, el tamaño adecuado del mismo, etc., la deformación corregida volverá a formarse de nuevo igual que sus complicaciones.
En nuestra Clínica ya hemos adquirido suficiente experiencia como para garantizar los tratamientos correctores, de esta forma incruenta, y sólo aquellas deformaciones ungueales con matrices alteradas deben tratarse con cirugía.
Autor: T. M. Pod. Martín Moll Facciolo.
Podólogo Consultante Consultorios TCP
Teléfonos: 7105560-7115595